jueves, 20 de octubre de 2011

De porcentajes y estadísticas.

Sé que no ha pasado mucho tiempo desde la última entrada, la cual es solo una formal presentación. Para no ser maleducada. Por ello, vengo con los temas serios. Permanecí toda la madrugada despierta leyendo y ahora me encuentro aquí sentada frente a mi computadora con varias preguntas taladrándome en la cabeza: Todas ellas en torno a la vida de Eva Edkall.
Muchos preguntarán, ¿Quién diantres es esa? Otros, muy pocos seguramente, sabrán con certeza a quién me refiero. Para aquellos que no la conocen, es la Miss Venezuela del milenio. Una mujer optimista, trabajadora, sincera, bella e inteligente. Tiene operada la nariz y las orejas, es excesivamente alta, ama a su hija Miranda y… Oh, ¿Mencioné que padeció de cáncer de seno? ¿No? Pues ya lo saben. Es una más en las estadísticas.
Aquellos que han tenido la oportunidad de leer su libro, “Fuera de foco”, entenderán por qué me refiero a ella con una familiaridad a la que no se me ha autorizado. A pocas horas de ser una de esas privilegiadas que se vio cautivada por la peculiar portada del libro y se dedicó un par de horas a leerlo quise escribir un poco acerca del centenar de preguntas que se instalaron en mi cabeza: ¿Qué es ser alguien más en las estadísticas?
Toda persona, sea niño, adolescente, adulto o anciano, es parte de interminables porcentajes: Tasas de mortalidad y natalidad, personas que habitan en un espacio determinado, personas que estudian una determinada carrera, personas que poseen notas altas, personas que poseen notas bajas… Incluso existen algunos que indican que XX cantidad de están viendo un programa de TV o compran una marca específica de harina.
Sin embargo, ¿Sabemos realmente lo que es pertenecer a una estadística? Y no me refiero a cuanta gente puede dar el significado correcto de la palabra (Vamos, tengo dieciséis años. No podría explicar a que se refiere el término, ni siquiera entenderlo) sino tener un poquito de consciencia. ¿Cuántos de nosotros podría valorar el hecho de que pertenecer a un porcentaje de personas que posee un vivienda fija si nadie piensa en el porcentaje de personas que son obligadas (por necesidad, más que otra cosa) a vivir en la calle?
Mi punto: ¿Valoramos si quiera el hecho de ser parte del gremio que aún respira mientras otro tanto de personas se encuentra en la morgue o cuatro metros bajo tierra?
La vida es un derecho que se nos da. Es simple como eso, No tiene razones. Todos estamos aquí porque el ciclo de la vida debe continuar, porque la especie debe prevalecer ya sea porque nuestros padres cometieron un error, no usaron protecciones o decidieron formar una familia.
Todos tenemos un camino que seguir, uno que se volverá sinuoso y tortuoso o pacífico y sereno dependiendo de las decisiones que tomemos, de lo que digamos y sobre todo de lo que hagamos. No obstante, muchas veces el destino (fuerza que rige al universo, Dios, Merlín o como deseen llamarle) nos marca un sendero que presenta tantas irregularidades que nos hace tambalearnos y caer. Esto hace que nos cuestionemos como personas, que dudemos de nuestras capacidades, que nos rindamos fácilmente.
¿Qué porcentaje es capaz de atarse los cordones nuevamente y levantarse para continuar el recorrido?
Eva me ha hecho pensar en todo esto. Si, ella fue Miss. Locutora, reportera y presentadora del noticiero. Una más de la farándula venezolana. Pero sobre todo fue, es y será una mujer que por una equivocación tuvo que afrontar momentos difíciles y dolorosos. Una mujer que no perdió el tiempo en lamentarse y cuestionarse “¿Por qué a mí?”, una mujer que afrontó la realidad y prestó su otra mejilla cuando esta la abofeteó con un cáncer.
Como bien describe en su texto: El cáncer le devolvió las ganas de vivir. Reaccionó y se dio cuenta de que a pesar de ser feliz, estaba cometiendo el mismo error de muchos: Vivir por vivir. Respirar por respirar, ser feliz con lo que se tiene, no luchar por más. Ella es la clara muestra de que vale la pena intentarlo.
Generalmente la gente no toma muy en cuenta pensamientos como estos y se limita a mantener la rutina para no sentirse fuera de base. Porque seamos sinceros, la pereza y la cotidianidad resultan demasiado tentadoras como para evadirlas. Pero hay casos, contados con los dedos de las dos manos, de personas que tienen que armarse de valor para lanzarse a un ring de boxeo, para dar batallas e intentar ganarlas.
¿Les cuento un secreto? Estos casos, no todos pero si gran mayoría, son de personas con experiencias cercanas a la muerte. Y es natural. Nada mejor que estar a escasos centímetros del más allá para sentirse totalmente consciente de que la sangre corre por las venas para bombear un órgano compuesto por células, que a su vez son parte de un sistema.
Una vez alguien me dijo que si las cosas van bien no hay por qué cambiarlas. Yo respondí que las cosas no se cambian, se mejoran. Porque la vida no dejará de ser cruel y dura, no dejará de mostrarse cruda. Siempre tratará de que nosotros mismos escapemos de las trampas que coloca en nuestro camino, tratará de convertirnos en personas mejores.
¿Prueba de ello?
Bien sean las personas con cáncer, las personas en coma. Me atrevería a decir, sin temor a equivocarme, que los discapacitados, los que padecen deficiencias, los filósofos y los grandes personajes de la historia también entrarían en este pequeño grupo. Ellos son (y fueron) aquellos que lograron ver la vida correctamente, ni rosa ni gris, sino en matices de millones de colores posibles.
¿Qué porcentaje de personas normales, sanas y cuerdas son capaces de hacerlo también?

Un poquito sobre mi.

Empiezo este blog debido a circunstancias no muy bien definidas. Quizás sea las ganas que tengo de compartir un poquito de mis pensamientos con el mundo, quizá solo sean ganas de escribir. Empezaré por presentarme.

Mi nombre… dejémoslo en Fanny. Así me gusta que me llamen. Tengo dieciséis años (o al menos los cumpliré dentro de poco), son una morena de aspecto menudo. Bastante sencilla. Vivo sin complicaciones, pienso demasiado y suelo ser sensible en exceso.

Me gusta leer de todo un poco no escucho música de un género en particular y etc, etc, etc. El blog fue creado con el objetivo de dar mi punto de vista sobre diversos temas que me llaman la atención y puede que a alguien también lo atrape. ¿Qué puedo decir? Adoro debatir y con una bitácora se logran muchas cosas. Le llamé el rincón de Fanny (Fanny’s Corner) porque suena cálido, como esos lugares a donde vas y te sientas a beber chocolate caliente para luego hablar con el primero que se te pare enfrente sin sentirte extraño.

Sin más, espero que mis ideas (Algunas un tanto inmaduras, disculpen) den de que hablar o pensar. O si no, sirvan para entretenerlos un rato.
Saludos,

Fanny.